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domingo, abril 6, 2025

36 años después confiesa un crimen atroz contra una joven de 14 años

REDACCIÓN.El 5 de abril de 1984, el asesinato de Tina Faelz, en Pleasanton, California, conmocionó a la comunidad, debido a la brutalidad del acto. Faelz caminaba hacia su casa  cuando fue atacada en un campo, apuñalada 44 veces y abandonada cerca de una alcantarilla.

En el caso no hubo testigos y pocas pistas, en 2014, la policía halló culpable a Steven Carlson, quien tras seis años de sentencia confesó.

Después de este suceso y varios años sin pistas, el caso se enfrió por un largo tiempo, pero las autoridades de Pleasanton no lo abandonaron. En 2011, cuando la ciencia del ADN revolucionó el trabajo de los policías.

Detectaron sangre en el bolso de Tina, la cual compararon con la información genética de un preso en la cárcel; se trataba de Steven Carlson.

Según información reportada por un diario de San Francisco, Carlson había pasado cerca de la mitad de su vida preso, por los delitos de violación de menores y cargos de drogas.

En 1984, cuando ocurrió el asesinato de Tina, él tenía 16 años y vivía en Lemonwood Way, comunidad muy cercana a la escena del crimen.

Defensa

Las autoridades lo llamaron a juicio en 2014 y aunque lo condenaron a la prisión estatal de California, en Tehachapi, intentó apelar el veredicto.

Su abogado argumentó que la fiscalía no podía probar cómo su sangre llegó hasta el bolso durante el apuñalamiento. Incluso Carlson escribió una carta desde la cárcel en la que se podía leer: “Soy inocente”.

Cabe mencionar que por la gravedad del crimen que cometió cuando aún era menor de edad, las autoridades decidieron juzgarlo como adulto. No obstante, la Corte de Apelaciones de San Francisco redujo la condena 10 años en 2017, citando la falta de evidencia de premeditación.

Varios años de procesos judiciales por este caso, Carlson estuvo a punto de salir  con un proceso de libertad condicional. Sin embargo, Carlson decidió confesar sus actos por medio de tres cartas escritas a mano, las cuales hizo públicas el medio local.

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Confesión

En ellas dio a conocer los escabrosos detalles del día en que sucedió todo.  “No recuerdo los movimientos de apuñalamiento, sólo recuerdo estar parado sobre su cuerpo sosteniendo el cuchillo ensangrentado”,Escribió en una de las  cartas.

En las cartas, Carlson describió que tuvo una infancia dura, pues fue azotado con un cinturón desde los cuatro años. Mojó la cama después de los 11 y a los 13 probó por primera vez las drogas, además que era adicto a la pornografía.

También contó que horas antes del asesinato, había hecho una fiesta en su casa que fracasó. Después de eso fue a la escuela, donde alguien lo arrojó a un contenedor de basura, mientras otros estudiantes se reían de él.

Tras esos hechos, regresó a su casa, en donde se puso a beber alcohol y miró por la ventana a alguien caminando en el campo que estaba al otro lado de la calle.

“Recuerdo estar lleno de rabia por la forma en que todos mis compañeros de clase se reían de mí, el daño en la habitación de mis padres y cómo mi padre me iba a azotar después de que se enterar de la fiesta que hice. Todo sucedió tan rápido. Recuerdo que fui a la cocina y tomé un cuchillo de carnicero. Crucé la calle hacia el campo en el barranco, que es donde en ese momento estaba Tina Faelz”.

Después del ataque, Carlson dijo haber arrojado el arma al campo, pero esta nunca fue hallada por las autoridades.

También escribió que durante su regreso a casa se encontró con un amigo, quien lo invitó a andar en monopatín por el vecindario. No obstante, se alarmaron después de que un par de jóvenes saliera corriendo del campo después de haber visto el cuerpo de Tina.

Primeras investigaciones 

En los primeros días y semanas de la investigación, la policía habló con los adultos que formaban parte del círculo de Tina. También llegaron a sospechar de Steven Carlson, por lo que decidieron entrevistarlo.

Las autoridades lo llevaron a él y a Smith por el vecindario para rastrear los movimientos que hicieron el día del asesinato. Durante la pesquisa, él parecía ansioso, pero cooperativo.

“Colaboré con los detectives de homicidios. Les conté todo, menos el asesinato. Incluso comencé a convencer de que yo realmente no maté a Tina Faelz. Empecé a consumir metanfetamina y otras drogas. Cada uso ayudó a reprimir el horrible asesinato que cometí”

¿Se hizo justicia?

A pesar de las confesiones, los detalles y la certidumbre de cómo sucedieron las cosas, el tiempo ha pasado y a pesar de los procedimientos legales, la familia de Tina no ha encontrado paz.

Su madre, Shriley, falleció de un ataque cardíaco el 13 de febrero de 2014, fecha en que estaba programado el inicio del juicio de Carlson.

Drew Faelz, hermano menor de la víctima, resumió en una frase el sentir de los seres queridos de Tina durante una entrevista con el medio de comunicación: “Es bueno saber que lo está admitiendo, es 100% él. Esta parte me hace sentir mejor para obtener la confirmación, pero no resuelve nada”.

Fuente: Infobae 

Redacción por: Patricia Silva


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